¿Imaginas un mundo en el que las ciudades están construidas con árboles?

¿Puedes situarte en una realidad en la que la magia es más fiable y verídica que la Ciencia? 

¿Ves en tu mente un lugar donde elfos y enanos conviven con minotauros, faunos y ogros?

Aquí, los animales son más que en nuestro mundo. Los dinosaurios perviven como las bestias más terribles  al mismo tiempo que enormes y ancestrales dragones surcan los cielos que cubren la tierra y ocultando el Sol al pasar.

Hay un viejo poema que se recita con frecuencia por aquí.

Cuatro dominios hay en el continente.

El alto y frío norte,

El bajo y árido sur,

El lejano y duro este,

Pero es en el oeste, Ercleón,

donde los árboles son altos como montañas,

los ríos son grandes como mares

Y donde la especie de veduh habita.

Se alzaron reinos,

cien guerras se libraron.

Hasta que cayeron los imperios.

La hechicería aún se practica

El Cenebro vive todavia

Y la especie de veduh siempre lo habita.

Ese poema lo dice bien, querido viajero. Su nombre significa rincón occidental. Tiene un clima templado que se diferencia del gélido glaciar del norte, del árido territorio del sur o de la inhóspita estepa oriental. Rebosante de vida y siendo reflejo del pasado, los enormes árboles que germinaron miles de años atrás todavia están en pie hasta haber alcanzado la altura de montañas. Estos árboles son los médaras y su magnitud es tal que se edifican ciudades enteras en sus raíces, troncos y ramas.

La raza dominante de este mundo es la de veduh. Dividida en manadas, estas criaturas llevan aquí desde el principio. Todos están vinculados con la naturaleza, pues viven de ella por completo. A pesar de que, entre sí, muchos son enemigos, La Sagrada Ley que acordaron les permite convivir en paz con las demás civilizaciones de Ercleón, coexistiendo en una casi perfecta simbiosis.

Algo que hace la historia de Ercleón épica y, también, trágica es como las otras razas lucharon y luchan en conflictos tan devastadores que incluso los dioses han tenido que tomar partido alguna vez.

Pero, si existe algo que hace diferente de lo que conoces eso es que la magia es algo tan ordinario, natural y evidente que ninguno de por aquí la llama así. Se seguirá usando ese nombre mientras leas,  tan solo comprende que los hechiceros y sus artes abundan en esta tierra.

De cada diez nacidos, cuatro serán sensibles. Estos son individuos capaces de alterar la realidad mediante sus tótems úluca, la necesaria práctica y el estudio y hechura de poderosos hechizos que permiten muchas cosas: desde abrir puertas que unen lugares separados por kilómetros hasta hacer moverse y volar a troncos como si fuesen transportes o dar vida a autómatas mecanizados.

Ahora, ¿recuerdas lo que eran los médaras? ¿Esos árboles gigantes que fueron sembrados al comienzo del mundo? Pues hay uno que es el más viejo de todo el planeta. Está cerca de cumplir cien mil años y se tata de la criatura viviente más vieja que ha existido. Lo llamamos Cenebro.

Sus primeros tallos aparecieron en el período de tiempo conocido como Lo Primero, del que se tiene registro. Ha atestiguado el comienzo de las primeras culturas, su auge y su caída. Las leyendas dicen que es uno de los ancianos eternos, protectores de Nú y sus habitantes. Se cree que antaño era un gigante que caminaba como un coloso hasta que un terrible y un malvado siervo de la maldad le hundió su lanza mágica en el corazón. Esto, lo dejó latente y en hibernación, aunque los sensibles todavía comunicarse con él a través de concretar su mente para leer y sentir sus pensamientos.

Si hay algo que todos los erclenos tenemos en común eso es la veneración que sentimos por este gigantesco gigante con aspecto de árbol. Hay varias culturas que lo consideran sagrado, otros lo veneran y un ejército de sacerdotes y sensibles expertos en hablar con él habitan en una ciudad masificada que se extiende desde las raíces hasta la copa del árbol.

El Cenebro es la primera y gran maravilla del mundo. Los que son lo bastante fuertes de mente, son capaces de unirse a su mente y ver el pasado, pues, para el viejo gigante arbóreo, muchos acontecimientos de hace siglos son momentos recientes que resisten frescos en su memoria.

¿Qué más podría decirte, querido viajero? Tantas cosas…

Pero, por ahora, es mejor esperar.

Poco a poco, lo que deba ser dicho, será dicho.

Solo espero que tengas la amabilidad de volver y saber más.

Querido viajero, espero que encuentres todas las bendiciones posibles en la aventura que te aguarda.

Darma Nimeldus.

Categories: Lore

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